Libro un año de Milagros- Meditación Dia 114

 


Pongo mi tristeza en las manos de Dios 

Sólo al vivir la tristeza aprendo de ella y adquiero mayor profundidad. Con frecuencia mi tristeza es mi maestra, conforme dejo atrás sus causas. Hoy no voy a anestesiarme a mí mismo o a distraerme con el dolor que es difícil pero importante. Más bien, miraré con los ojos muy abiertos las cosas que han atraído la tristeza y me comprometeré a cambiarlas. Querido Dios, por favor, toma mi tristeza y elimina las causas. Revélame lo que necesito ver para dejar de estar triste. Amén.

Marianne Williamson

Comentarios

Entradas populares de este blog

ACEPTOLOGIA (Gerardo Schmedling) - Capítulo 1. El poder de la paz interior

Libro un año de Milagros- Meditación Dia 290